La salvación es un don gratuito para que cualquier ser humano sea limpio de pecado por medio de la expiación de nuestro salvador, en otros términos es librarnos de la esclavitud y la condenación.
Dios nos predestino a ser salvos a través de
Jesucristo Mateo 1:21 Y darás a luz
un hijo, y lo llamarás Jesús, por que el salvará a su pueblo de sus pecados.
Nuestra salvación no es algo que podamos encontrar o
adquirir en cualquier lado o por cualquier medio Hechos
4:12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo,
dado a los hombres en el cual podemos ser salvos.
La salvación no se gana, es un don
de Dios. Está en la Biblia, Efesios 2:8-9 Porque por
gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de
Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.
La fe es la llave de la salvación, todo aquel que
desee obtenerla posee dicha llave para
abrir la puerta y ser salvos Romanos 10:9-10 Que si
confesares con tu boca que Jesús es el señor, y creyeres en tu corazón que Dios
le levanto de los muertos. Porque con el corazón se cree para justicia pero en
la boca se confiesa para salvación.
Recibir la salvación incluye el arrepentimiento real
de los pecados, es necesario tener una vida diferente la cual hemos recibido
por medio de Jesucristo. Hechos 2:37-38, Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y
a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo:
Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para
perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
7 pasos de la salvación
1.
Creer en Dios y en su
palabra eterna
2.
Aceptar a Jesucristo como único
y verdadero salvador
3.
Arrepentirse de todos
nuestros pecados
4.
Bautizarse en el nombre de
Jesucristo para perdón de nuestros pecados.
5.
El bautismo en el espíritu santo
6.
Perseverar firmes hasta el
final
Puedo perder la salvación?
Antes de que esta pregunta sea respondida, se debe definir el
término “cristiano”. Un “cristiano” no es una persona que haya dicho una
oración, o pasado al frente, o que haya crecido en una familia cristiana.
Mientras que cada una de estas cosas puede ser parte de la experiencia
cristiana, no son éstas las que “hacen” que una persona sea cristiana. Un
cristiano es una persona que ha recibido por fe a Jesucristo y ha confiado
totalmente en Él como su único y suficiente Salvador y, por lo tanto, tiene el
Espíritu Santo (Juan 3:16; Hechos 16:31; Efesios 2:8-9).
Un cristiano no puede perder la salvación. La
mayoría, si no todo, de lo que la Biblia dice que nos sucede cuando recibimos a
Cristo, sería invalidada si la salvación se perdiera. La salvación es el don de
Dios, y los dones de Dios son "irrevocables" (Romanos 11:29). Un cristiano no puede ser creado sin una nueva
creación. Los redimidos no pueden ser recomprados. La vida eterna no puede ser
temporal. Dios no puede renegar de Su Palabra. Las Escrituras
dicen que Dios no puede mentir (Tito 1:2).
Las objeciones más frecuentes a la creencia de
que un cristiano no puede perder la salvación son; 1 ¿qué hay de aquellos que
son cristianos y continuamente viven una vida inmoral sin arrepentirse? 2 ¿qué
pasa con aquellos que son cristianos, pero luego rechazan la fe y niegan a
Cristo? El problema con estas dos objeciones es la suposición de que todos los
que se dicen ser “cristianos” han nacido de nuevo. La Biblia declara que un
verdadero cristiano ya no continuará viviendo una vida inmoral sin arrepentirse
(1 Juan 3:6). La Biblia también declara que alguien que se
separa de la fe, demuestra que realmente nunca fue un cristiano (1 Juan 2:19). Puede haber sido religioso, puede haber
aparentado, pero nunca nació de nuevo por el poder de Dios. "Por sus
frutos los conoceréis" (Mateo 7:16). Los redimidos de Dios pertenecen al "que
resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios" (Romanos 7:4).
Nada puede separar a un cristiano del amor del
Padre (Romanos 8:38-39). Nada puede arrebatar a un cristiano de la mano
de Dios (Juan 10:28-29). Dios garantiza la vida eterna y mantiene la
salvación que Él nos ha dado. El Buen Pastor busca la oveja perdida y,
"cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; y al llegar a
casa, reúne a sus amigos y vecinos" (Lucas 15:5-6). El cordero es encontrado, y el Pastor soporta
alegremente la carga; nuestro Señor asume toda la responsabilidad de llevar al
perdido a casa sano y salvo. Judas 24-25 enfatiza aún más la bondad y fidelidad de
nuestro Salvador: “Y Aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y
presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio
Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por
todos los siglos. Amén”.
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